Croquetas de pollo y jamon

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Las croquetas de pollo y jamón son una opción deliciosa tanto como para picotear, como para tomaras de primer plato acompañadas de patatas fritas o ensalada, así como para tomarlas de tentempié.

De sabor intenso y penetrante, las croquetas de pollo y jamón nos ofrecen una forma diferente de disfrutar de una joya de la gastronomía ibérica como es el jamón.

El jamón ideal para hacer unas deliciosas croquetas de pollo y jamón debe ser de la mejor calidad posible.

En prácticamente cualquier supermercado podemos encontrar diferentes tipos de jamón, pero principalmente los podemos clasificar en cuanto a la raza del cerdo (jamón 100% ibérico o jamón >100% ibérico), o en cuanto a la alimentación: de bellota, de cebo de campo o jamón de cebo.

El archiconocido término pata negra se refiere a un jamón de calidad superior, un jamón de bellota 100% ibérico.

A la hora de juntarlos en croquetas, el pollo que mejor marida con el jamón es el pollo hervido o pollo asado, aunque también nos serviría pollo a la plancha.

Para darle un toque más romántico a nuestras croquetas podemos contar con un puñado de piñones

  • Tiempo de cocinado10 min
  • Tiempo total1 hr
  • Serving Size25 piezas
  • Energia245 cal
  • Coste total10 €
  • Coste por ración0.4 €
  • Cocina
    • Francesa
    • Española
    • Italiana
    • Mediterranea
  • Tipo

Ingredientes

  • 160 gr aproximadamente de pollo.
  • 120 gr de jamón.
  • 120 gr de harina de trigo (1 taza o 10 cucharadas rasas).
  • 120 gr de mantequilla.
  • 900 ml de leche entera.
  • 2 huevos medianos.
  • 1 pizca de nuez moscada.
  • Sal y pimienta.
  • Un puñado de piñones.
  • Una cebolla.
  • Pan rallado.

Elaboración

Preparamos la carne

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Troceamos el pollo y el jamón.

Cortamos el pollo en trozos muy pequeños sirviéndonos de la ayuda de un cuchillo o de una tijera de cocina y reservamos en un cuenco aparte.

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Cortamos el jamón en dados muy pequeños. Para esto nos ayudamos de una tijera de cocina o de un cuchillo. Cabe destacar que en casi todos los supermercados hay a la venta jamón troceado en dados, por lo que, si nos queremos ahorrar tiempo y evitar este paso, podemos escoger esta opción. Una vez hayamos cortado el jamón en dados reservamos en un bol aparte.

Preparamos la cebolla

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A continuación, partimos la cebolla en dos mitades, la pelamos y la cortamos en dados muy pequeños ( brunoise).

 

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Para evitar las lagrimillas cebolleras podemos contar con la ayuda de un cortador de verdura. 

Una herramienta práctica que nos ahorrará no solo tiempo, sino que, también evitará que suframos con la típica llorera cebollil

Cocinamos los tres ingredientes

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Ponemos una sartén a fuego medio y añadimos un pequeño chorro de aceite de oliva virgen extra. Una vez esté caliente el aceite, añadimos la cebolla y dejamos que se dore durante unos 3 o 4 minutos.

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Cuando la cebolla esté dorada añadimos los trozos de pollo y jamón y salpimentamos. 

Debemos tener especial cuidado de no pasarnos con la sal, pues recordemos que el jamón ya es un alimento suficientemente salado, por lo que si nos pasamos corremos el riesgo de estropear las croquetas. 

Removemos todo con una cuchara de madera hasta que se mezclen bien los tres alimentos.

Si queremos es el momento de añadir un puñado de piñones y unas hojas de tomillo. Retiramos la sartén del fuego, le ponemos una tapa y reservamos.

Preparamos la bechamel

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La bechamel es el paso más importante  y determinante a la hora de hacer nuestras croquetas.

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Tamizaremos la harina ( pasarla por un colador o tamiz). 

No debemos saltar este paso ya que, aunque no es imprescindible, si es importante ya que el tamizado de harina evita que se formen grumos. 

 

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Ponemos la leche entera en un cazo a fuego medio, pero sin que llegue a hervir.

Podemos añadir un par de dados de jamón o un trozo de pollo a la leche para que el sabor final de la bechamel se intensifique y obtenga un punto de sabor o bien a jamón o a pollo.

 

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En una sartén aparte, derretimos la mantequilla a fuego lento, hasta que ésta obtenga un color amarillo dorado ( pero nunca marron o tostado).

 

 

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Añadimos la harina tamizada a la mantequilla derretida, a la vez que removemos ambos ingredientes con ayuda de una cuchara de madera durante unos minutos.

Esta mezcla se denomina roux blanco (o también roux claro).

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Añadimos la leche al hilo al roux a la vez que continuamos removiendo la mezcla en movimientos circulares hasta lograr una masa homogénea y sin grumos. 

Podemos agilizar este proceso sirviéndonos de una varilla eléctrica o de una batidora con varillas.

 

Añadimos el pollo y el jamón a la bechamel

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Removemos durante 4 o 5 minutos hasta obtener una masa consistente y homogénea. Hecha la bechamel, dejamos reposar unos 20 minutos (hasta que enfríe).

 

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Una vez se haya enfriado la bechamel, añadimos los trozos de pollo y el jamón y removemos todo con ayuda de una cuchara de madera. 

Reservamos la mezcla en un bol y la dejamos reposar al menos 10 horas.

 

 

Preparamos las croquetas

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Transcurrido el tiempo de espera toca darles forma a nuestras croquetas de pollo y jamón caseras.

Escogemos la forma que mas nos guste y con ayuda de un par de cucharas o de nuestras manos nos disponemos a dar forma a las croquetas. 

Podemos servirnos de la ayuda de un croquetero si queremos un resultado más profesional. 

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Una vez hayamos dado forma a nuestras croquetas de pollo y jamón las enharinamos. 

Batimos en un bol o cuenco un par de huevos. Debemos escoger siempre el huevo de la mejor calidad posible. La calidad del huevo en el rebozado se nota y mucho, por lo que no debemos escatimar a la hora de escoger el huevo que vamos a utilizar. 

 

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Añadimos las croquetas enharinadas al huevo batido y comprobamos que quedan totalmente impregnadas con el huevo.

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Escurrimos las bolas de masa. 

Una vez escurridas las empanamos con el pan rallado.

El pan rallado que utilicemos es de nuestra elección, pero debemos tener en cuenta que el pan rallado casero es infinitamente mejor que el pan rallado industrial. 

Si nos decidimos por utilizar pan rallado casero, debemos tener en cuenta que necesitaremos un rallador multiusos o rallador universal.

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Cubrimos perfectamente las croquetas con el pan rallado antes de rebozarlas.

Rebozamos las croquetas

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Para evitar que se peguen unas a otras las rebozamos en tandas de no más de 4 croquetas para evitar que se peguen unas a otras. 

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Vertemos unos dos dedos de aceite en una sartén, puede ser aceite de oliva virgen extra o aceite de girasol. Eliges el que más te guste y cuando el aceite esté bien caliente echas las croquetas en tandas de 2 o 3 en la sartén con cuidado de que no te salpiquen.

 

Toque final

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Colocamos en una fuente papel absorbente (o si no tienes a mano también sirve una servilleta o papel de cocina), y vas colocando las croquetas en una fuente a medidas que están estén listas (eso lo sabemos por el color dorado que tienen que tener).

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La freidora es un instrumento óptimo para freír las croquetas, de modo que, si sois croqueteros os recomiendo comprar una, ya que es una opción excelente para perfeccionar el resultado final de vuestras croquetas que seguro que vais a amortizar.

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Podéis acompañarlas de patatas fritas, de ensalada, de alguna salsa ligera o incluso solas, ya que estas deliciosas croquetas de pollo y jamón no necesitan muchos adornos para volar del plato en un santiamén.

 

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