Filloas gallegas o freixuelos

Las filloas, también conocidas como freixós o freixuelos, son un plato muy popular de la gastronomía del norte de España, especialmente de Galicia, Asturias y parte de León, sin embargo, es en Galicia donde tienen especial popularidad.

Los crepes son a menudo confundidos con las filloas, sin embargo, aunque son muy parecidos, hay sutiles diferencias entre un plato y otro.

filloas gallegas

 

Diferencias entre las filloas y los crepes

Aunque son dos platos muy similares y, podríamos decir que ambos son hermanos, lo cierto es que, existen pequeñas diferencias entre ellos.

Las filloas gallegas deben llevar algo de cerdo en su elaboración, ya que, bien sea el tocino que se usa para untar la sartén o, algo de manteca incluida en el amoado, pero la “nota porcina” es característica propia de las filloas gallegas. Los crepes, por el contrario, suelen incluir mantequilla.

Otra diferencia es que, para la elaboración de los crepes, se suele utilizar harina integral o harina de trigo de sarraceno, mientras que, para la elaboración de las filloas, se utiliza harina de trigo convencional. También se suele incluir esencia de vainilla o la piel de una naranja o limón en la elaboración de los crepes, mientras que en la de las filloas no.

Sin embargo, mientras que los crepes son enfocados a comer como postre, las filloas van mucho más allá, ya que, antiguamente, se utilizaban en algunos hogares como sustituto del pan o para aocmpañar determinados platos, como el caldo de berzas.  Sin embargo, no hay una sola receta de filloas, ya que, cada hogar tiene la suya propia.

filloas gallegas

La receta que hoy os traigo es la que llevo viendo elaborar a menudo en mi hogar desde que soy pequeña, ya que, es un plato con el que toda la familia nos chupamos los dedos, por lo que, os trasladaré la receta tal cual me la enseñaron.

Para elaborar mi receta de filloas gallegas de leche necesitaremos 4 huevos, preferiblemente ecológicos, harina de trigo, agua tibia, manteca de cerdo, un trozo de tocino magro y sin sal, leche entera y una cucharadita de sal.

También necesitaremos contar con ciertos utensilios de cocina como una batidora eléctrica con varillas, un batidor de mano, una sartén o una filloeira y una cuchara de madera. Además, también necesitaremos muchísimo cariño para hacer las filloas, ya que, así es como quedan especialmente bien (al menos, es lo que siempre dice mi madre).

Sigue leyendo y descubre como disfrutar de un plato popular, que forma parte de la gastronomía tradicional, y que se ha ido pasando de padres a hijos generación tras generación.

 

Ingredientes para hacer filloas gallegas o frixuelos

  • 550 ml de leche entera
  • 200 ml de agua
  • 4 huevos grandes, preferiblemente ecológicos
  • 200 gr de harina tamizada
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de manteca de cerdo o 25 gr. de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 trozo de tocino de cerdo (para untar la sartén)

 

Como hacer filloas gallegas o frixuelos

1. Preparamos todos los ingredientes

Este paso lo suelo recordar en algunas recetas, especialmente en aquellas que se preparan en un periquete. Recomiendo tener a punto todos los ingredientes, ya que, en este caso, aunque elaborar la receta llevará su tiempo, necesitaremos muy poco para montar la masa o amoado, por lo que, debemos tener a mano la harina, los huevos, la leche, el agua y la sal.

También necesitaremos una batidora con varillas, un batidor de mano, un colador y un recipiente amplio, donde montaremos la masa.

filloas

 

2. Montamos la masa (amoado) para las filloas

Primeramente, diluimos la manteca de cerdo, para ello podemos utilizar el microondas a temperatura media.

Cascamos los huevos y los vertemos sobre el cuenco (la tradición mandaba hacerlo sobre una olla de barro).

hacer filloas

Con ayuda de una batidora eléctrica con varillas, batimos los huevos a velocidad media mientras vamos añadiendo la leche y la manteca de cerdo diluida.

Añadimos el agua mientras continuamos batiendo el amoado. El agua debe estar tibia. Finalmente, añadimos la cucharadita de sal y removemos durante un par de minutos.

 

3. Añadimos la harina al amoado

Colocamos un colador sobre el recipiente donde están mezclados los ingredientes líquidos y tamizamos la harina, de forma que caiga sobre el amoado, tal y cómo se muestra en la fotografía.

El tamizado es un paso imprescindible siempre que trabajemos con harina, ya que, de este modo, minimizamos la aparición de grumos.

Con un batidor de mano, removemos la mezcla hasta que la harina se integre a la perfección en el amoado.

amoado filloas

Si vemos que la mezcla nos ha quedado muy pastosa (que no debería), podemos añadir un chorrito adicional de leche.

Dejamos reposar la mezcla. Hay quienes optan por dejarla en reposo durante 30 minutos, sin embargo, en mi hogar, siempre se ha dejado reposar 1 hora. Esto se hace para que el amoado asiente y se diluyan los grumos de harina que pueda haber.

 

4. Hacemos las filloas en la sarten

Untamos una sartén y la ponemos al fuego. La receta tradicional manda untarla con un trozo de tocino de cerdo, que es como se hace esta receta en la mayoría de hogares gallegos, sin embargo, también puedes untar la sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra. De ambas formas te quedarán las filloas deliciosas, pero con tocino de cerdo tienen un toque diferente que las hace realmente especiales.

Si optáis por el tocino, este debe ser magro y sin salar.

Colocamos el amoado cerca de la sartén y, cuando ésta esté caliente, vertemos un cucharón de masa sobre la misma.

sarten filloas

Agarramos la sartén por el mango y hacemos los vaivenes necesarios para que salgan las filloas, es decir, movimientos rápidos y giratorios hasta que el amoado quede distribuido por toda la sartén.

La cantidad de amoado que debemos utilizar es la justa para que las filloas queden finas, algo que posiblemente las primeras veces que hagas este manjar no quede perfecto, pero que, con la práctica, perfeccionarás hasta cogerle el punto justo.

 

5. Le damos la vuelta a las filloas en la sarten

Cuando la filloa comience a estar doradita, rascamos un borde con una cuchara de madera, introduciéndola debajo, entre la sartén y la filloa, tal y como se muestra en la foto.

Levantamos ligeramente la filloa en el aire y le damos la vuelta, para que se tueste la otra parte.

Con la cuchara, o incluso con nuestros propios dedos,  colocamos la filloa hasta que quede bien asentada de nuevo en la sartén.

sarten filloas

 

6. Reservamos las filloas

Cuando la filloa esté lista, la pasamos a un recipiente para reservar. La forma tradicional de hacerlo es colocar las filloas a medida que van saliendo de la sartén, en un plato amplio o fuente, y formar una torre de filloas.

La primera filloa suele salir mal. Es la denominada “filloa de la cocinera”, ya que, sirve para comprobar que están bien de sabor.

sarten filloas

Antiguamente, era la filloa que tomaban como capricho los animalitos de la casa, como perros o gatos, después de que la cocinera la probase.

Con esta masa haremos unas 25-30 filloas. Cuando hayamos terminado, reservamos las filloas en la encimera hasta la hora de degustarlas.

 

7. Degustamos las filloas gallegas

Las filloas se pueden tomar de múltiples formas, por lo que, simplemente sigue tus gustos personales.

Puedes tomarlas frías, calientes, solas o rellenas. En este ultimo caso, los rellenos son infinitos, siendo la miel, la nata o el chocolate algunos de los ingredientes más utilizados para acompañar a las filloas, pero también la mermelada de distintos sabores o la compota de manzana son unas opciones excelentes.

Son un plato típico de carnavales, pero realmente nunca es un mal día para tomar filloas, ya que, son tan versátiles como sabrosas.

Un plato de siempre que nunca pasa de moda y sigue conquistando paladares generación tras generación.

filloas

Elena

Soy Elena y mi hobby es la cocina y la gastronomía en general. Me encanta cocinar y probar recetas de diferentes culturas y zonas.

Deja un comentario