Croquetas de pollo caseras

Dorada y crujiente por fuera y no siempre blanca por dentro. De pollo, de bacalao, de jamón o incluso de chocolate. Con bechamel o sin ella.Por si todavía alguien lo está dudando, sí, hablamos de las croquetas.

Las croquetas son mucho más que una forma de dar una segunda oportunidad a los restos de platos y sobras de alimentos del día anterior y reutilizarlos en un delicioso y apetitoso plato en vez de tirarlo a la basura.

Pese a lo que muchos podemos creer, las croquetas no son un plato originario de la cocina española, sino que nacen en Italia, se reinventan en Francia y se popularizan en España; sin embargo, no sólo en estos países son populares las croquetas, ya que la mayoría de países cuentan con variantes y alimentos similares en su gastronomía.

  • Tiempo de preparación1 hr
  • Serving Size25 piezas
  • Energia265 cal
  • Coste total8 €
  • Coste por ración0.3 €
  • Cocina
    • Francesa
    • Italiana
    • Mediterranea
  • Tipo
    • Aperitivo
    • Snack
    • Primer plato

Ingredientes para Croquetas de pollo caseras

  • 200 gr aproximadamente de pollo frito, asado o cocido (el que más te guste).
  • 120 gr de harina de trigo (1 taza o 10 cucharadas rasas)
  • 120 gr de mantequilla (o 60 gr de mantequilla y 60 ml de aceite de oliva virgen extra).
  • 900 ml de leche entera.
  • 2 huevos medianos.
  • 1 pizca de nuez moscada.
  • Sal y pimienta.
  • Pan rallado.

Como elaborar croquetas de pollo caseras

Preparamos el pollo

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Troceamos el pollo. Desmenuzamos el pollo en pequeños trozos y reservamos.

Las croquetas de pollo caseras admiten esta apetitosa ave en cualquiera de sus versiones: cocidoasado o frito, sin embargo, es la opción de pollo asado la que le da un rollo totalmente diferente y un extra de sabor.

 

Preparamos la cebolla

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Pelamos la cebolla. La partimos en dos mitades y a continuación cortamos cada mitad en dados muy pequeños. 

 

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Si somos unos sentimentales, y no nos resistimos a soltar la lagrimilla siempre que tenemos una cebolla entre manos, podemos evitar este paso ayudarnos de un práctico cortador de verduras (de esta forma ahorraremos en tiempo y en colirio, ya que en cuestión de segundos la cebolla estará perfectamente cortada).

Cocinamos el pollo y la cebolla

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Ponemos una sartén a fuego medio y añadimos un chorro de aceite de oliva virgen extra. Una vez esté caliente el aceite añadimos la cebolla troceada y removemos con ayuda de una cuchara de madera.

 

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La sartén es uno de los utensilios de cocina que más utilizaremos siempre que queramos poner en práctica nuestra faceta de chef, por lo que no debemos escatimar a la hora de escoger una buena sartén.

Una buena opción es una sartén antiadherente (muy fácil de limpiar y una opción saludable para cocinar) . Otra opción excelente y cada vez más reclamada es elegir una sartén de hierro fundido

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Transcurridos unos 3 o 4 minutos, cuando la cebolla comience a estar doradita añadimos los trozos de pollo que teníamos apartados. Lo mezclamos todo en la sartén y removemos ambos ingredientes con ayuda de una cuchara de madera.

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Siempre insisto en utilizar cuchara de madera para cocinar la mayoría de platos, en vez de una cuchara de otro material, como metal o plástico, ya que tienen muchas más ventajas: no rayan los demás utensilios de cocina (ni se os ocurra utilizar una cuchara de metal para remover la comida en una sartén antiadherente), además no son conductoras del calor y no dejan un regusto metálico en la comida.

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Una vez sofreído el pollo y la cebolla, llegamos al punto álgido de la elaboración de nuestras croquetas de pollo caseras, lo que a la vez es el pilar fundamental en nuestra receta. Hablamos sin duda alguna de la bechamel.

Preparamos la bechamel

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En primer lugar, tamizaremos la harina. Aunque parezca irrelevante, el tamizado de la harina es un paso importante que no debemos saltar, ya que así evitaremos que se formen futuros grumos en la bechamel.

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En primer lugar, tamizaremos la harina. Aunque parezca irrelevante, el tamizado de la harina es un paso importante que no debemos saltar, ya que así evitaremos que se formen futuros grumos en la bechamel. 

Tamizar la harina es simplemente pasarla por un colador o tamiz para deshacerla en partículas más finas. 

 

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Apartamos la harina tamizada y en un cazo calentamos la leche entera sin que esta llegue a hervir. Un truco opcional que podemos aplicar para que el resultado final de nuestras croquetas caseras de pollo sea óptimo es infusionar junto a la leche un trozo de pollo, preferiblemente asado. De esta forma el resultado final tendrá un sabor más marcado a pollo.

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A continuación, derretimos la mantequilla en una sartén a fuego medio hasta que esta obtenga un color amarillo dorado.

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Una vez tengamos la mantequilla derretida añadimos la harina tamizada y removemos ambos ingredientes durante unos 2 o 3 minutos (este procedimiento se conoce como roux claro o roux blanco, si necesitásemos 5 o 6 minutos estaríamos hablando de roux rubio, debido al color dorado que este adquiere, sin embargo, para hacer la bechamel no nos interesa eso).

 

 

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Seguimos removiendo y añadimos la leche al hilo y continuamos removiendo hasta obtener una masa uniforme y sin grumos. Si no queremos terminar con el brazo como Popeye, podemos (y debemos) contar con la ayuda de una varilla eléctrica o de una batidora con varillas.

 

 

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Removemos durante 4 o 5 minutos hasta obtener una masa consistente y homogénea. Hecha la bechamel dejamos reposar unos 20 minutos (hasta que enfríe).

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Una vez que la bechamel haya enfriado añadimos el pollo y la cebolla que teníamos reservado y mezclamos todo bien. Guardamos la mezcla en un bol y dejamos reposar mínimo 10 horas (aunque lo recomendable es dejarla de un día para otro).

Damos forma a las croquetas

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Una vez haya transcurrido el tiempo de espera vamos a proceder a darle forma a nuestras croquetas caseras de pollo. Si respetamos el tiempo mínimo de refrigerado no vamos a tener problema en moldear la masa de nuestras croquetas caseras.

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Escogemos la forma que más nos guste para hacer nuestras croquetas (redondas, ovaladas, alargadas) y atendiendo a esto, nos disponemos a hacerlas de una forma u otra. Podemos ayudarnos de un par de cucharas, o simplemente contar con la ayuda de nuestras manos, sin embargo, si no somos muy mañosos debemos ayudarnos de un croquetero o pinza para hacer croquetas. Si optamos por esta opción perderemos una pizca de gracia al hacer nuestras croquetas caseras de pollo, pero sin duda, ganaremos en efectividad y tiempo (además de que nos quedarán perfectamente iguales).

Preparamos las croquetas

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Una vez hayamos terminado de dar forma a nuestras croquetas las cubrimos con una capa muy fina de harina tamizada.

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En un bol mediano batimos un par de huevos.  La calidad del huevo siempre marca la diferencia en cualquier rebozado, por lo que no debemos escatimar a la hora de elegir bien el huevo que vamos a utilizar.

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En el supermercado nos podemos encontrar diferentes tipos de huevos (y de precios). En concreto, nos encontramos con cuatro tipos de huevos clasificados según el sistema de cría que las gallinas que los ponen reciben. De esta forma nos encontramos con huevos procedentes de gallinas criadas en jaulas, huevos procedentes de gallinas criadas en el suelo, huevos de gallinas camperas y huevos de gallinas ecológicas

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Añadimos las bolas de masa enharinadas a los huevos batidos atendiendo a que las bolas de masa croquetil queden cubiertas en su totalidad.

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A continuación, escurrimos las bolas de masa y colocamos el pan rallado en un plato plano. Podemos optar por utilizar pan rallado industrial, aunque también podemos inclinarnos por rallar el pan manualmente. Para eso debemos contar con la ayuda de un rallador multiusos o rallador universal, un utensilio que debería estar presente en cualquier cocina debido a que es una inversión que siempre amortizarás. Sin embargo, si quieres optar por una opción más pro puedes optar por un rallador eléctrico. La inversión será más elevada que en un rallador universal, sin embargo, la comodidad y el ahorro de tiempo que la versión eléctrica ofrece es fabuloso. Todo depende del uso que quieras darle.

 

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Vigilamos que las croquetas queden perfectamente cubiertas con el pan ralladoy nos disponemos a realizar el último paso de este delicioso plato, el rebozado.

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Debemos rebozarlas en tandas pequeñas para prestarle a cada croqueta la atención necesaria y que quede perfectamente cubierta y no se apiñe con sus compañeras.

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Si queremos congelar nuestras croquetas caseras de pollo este es el momento. Podemos colocarlas sobre una bandeja, ligeramente separadas unas de otras y tapadas con papel film. Las dejamos un par de horas en el congelador para que se endurezcan. Una vez transcurrido el tiempo, las pasamos a una bolsa de congelado o a un tupper de congelado.

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Colocamos en una sartén dos dedos de aceite. Aquí hay controversia con que aceite utilizar. Unos optan por el aceite de oliva virgen extra, y otros se inclinan por el aceite de girasol.  Eliges el que más te guste y cuando esté bien caliente echas las croquetas en la sartén con cuidado de que no te salpiquen. Las hechas en tandas pequeñas de 3 o 4 croquetas.

 

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Colocamos en una sartén dos dedos de aceite. Aquí hay controversia con que aceite utilizar. Unos optan por el aceite de oliva virgen extra, y otros se inclinan por el aceite de girasol.  Eliges el que más te guste y cuando esté bien caliente echas las croquetas en la sartén con cuidado de que no te salpiquen. Las hechas en tandas pequeñas de 3 o 4 croquetas.

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La freidora es una opción mejor que la sartén para freír las croquetas, por lo que, si sois croqueteros os recomiendo comprar una, ya que es una opción excelente para perfeccionar el resultado final de vuestras croquetas que seguro que vais a amortizar.

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Ya están listas. Ahora lo único que tenéis que hacer es resistir la tentación de probarlas 5 minutos más, hasta que enfríen un poco.

 

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